La sonrisa de Obama
En estos dos últimos años han recibido ingentes cantidades de ayudas públicas. Dinero que llega a los contribuyentes. Alguna de estas entidades, en cuanto han regresado a los beneficios, protagonizan de nuevo buena parte de las prácticas de riesgo que provocaron la crisis financiera y, para más INRI, institucionalizan otra vez el pago de suculentos bonus. El propio Consejero del Banco Central Europeo, el liberal José Manuel González Páramo, declaraba el viernes que en 30 meses de crisis no se había visto todavía ninguna manifestación de la autorregulación bancaria estadounidense. En el año 1933, en lo más profundo de la Gran Depresión, el Congreso de los Estados Unidos aprobó la Ley Glass-Steagall por la cual se separaban las actividades de la banca: por un lado las entidades dedicadas a la banca de inversión y por otro, las relacionadas con la banca comercial. Esta división estuvo vigente en Estados Unidos hasta el último año de mandato de Bill Clinton. En 1999, la Casa Blanca decide eliminar esta separación. Clinton y su gente consideraba que los productos estructurados y la “racionalidad” del mercado eran garantías suficientes para disminuir el riesgo.
Pero precisamente los productos financieros más sofisticados, como los estructurados, incrementaron el riesgo hasta ponerlo fuera de control. En muchos casos, en su interior, ocultaban productos tremendamente dañinos como las hipotecas subprime. La banca norteamericana extendió la basura por casi todo el planeta. El principal financiero de Estados Unidos, Warren Buffet, ante el fiasco generalizado, clamaba en el desierto y decía a quien le quisiera escuchar que no había manera de entender cómo funcionaban los “estructurados” y que estos productos no los entendían ni quien los había inventado. La otra cuestión es el tamaño de los bancos. El presidente Obama ha apuntado que “no piensa ser rehén de un gran banco”, por muy grande que sea. Algunas entidades financieras han alcanzado un tamaño tan enorme que su caída provocaría un “tsunami” crediticio y de pagos en todo el globo.
La teoría clásica viene a decir que quien la hace la paga y si te equivocas te caes con todo el equipo. Pero se ha visto, la práctica diaria está ahí, que esto no es cierto cuando hablamos de grandes bancos. El Estado termina acudiendo en su ayuda y lo apuntala con dinero de los contribuyentes que después no consiguen crédito de ese mismo banco porque no son clientes muy fiables. Toda una paradoja. La cuestión ahora es ¿cómo se limita el tamaño de los bancos?. Puede ser exigiendo un mayor ratio de capital. Pero hay más preguntas ¿cómo discriminar a aquellas entidades que han recibido ayudas de las que no? ¿Los impuestos sobre la banca que prepara Occidente, a propuesta de Obama, son para todos?
Los bancos que no han recibido ayudas públicas han estado en desventaja ¿también van a tener que pagar? ¿Qué pasa con aquellas entidades que han mejorado sus ratios de capital gracias a la inyección de dinero público? ¿Y las que cuentan con un ratio menor pero no han recibido dinero porque estaban bien dirigidas? ¿Qué ocurre con la competencia desleal? Y lo más importante ¿cuál va a ser el límite para considerar un banco demasiado grande? Y cuando lo sea ¿cómo se le va a limitar? Si el banco es grande pero está bien gestionado y no tiene problemas ¿también se le va a “podar”? Demasiadas preguntas. Barack Obama ha abierto el melón. Hay cascabel, hay gato, pero ahora falta saber cómo se coloca.
Bancos y Cajas
El Fondo financiero, el FROB suena parecido al FROM, con M, el Fondo para la Regulación y Organización de la Pesca Marítima, el que paga las campañas de concienciación pesquera , como la de ¡Pezqueñines NO. Gracias!. El FROB es el nombre que se han inventado los del Ministerio de Economía para denominar al Fondo de Reestructuración Ordenada de la Banca, que casi seguro se aprueba esta semana. No tiene nada que ver con el mar, salvo que más de un banquero de este país va a intentar pescar algo y las redes ya están lanzadas. Tal y como ocurre con el FROM, el pesquero, en el FROB, el financiero, también se grita a pleno pulmón aquello de ¡Pezqueñines No. Gracias! Con el FROB las entidades pezqueñinas y con dificultades pueden terminar fusionadas con las grandes.
En realidad, la intención es que terminen absorbidas y engullidas porque en todos los mares, incluido el financiero, los peces grandes siempre se comen a los chicos. En este caso, los bancos ya tienen decidido a quien quieren de Patrón del barco pesquero, al Banco de España. Sólo al Banco de España. Los banqueros no desean saber nada de los políticos, no los quieren en cubierta ni en las bodegas, ni siquiera de grumetes. Los banqueros sólo aceptan a los políticos una rápida aprobación del FROB. Un Fondo que costará a las arcas públicas, de inicio, 9 mil millones de euros y que después puede endeudarse hasta un tope de otros 90 mil millones de euros. Los políticos no son buenos gestores, se ve todos los días en la Administración Pública y se nota en cómo funcionan algunas Cajas de Ahorro. Claro que los banqueros internacionales, con la crisis que tenemos encima, tampoco parecen unos dechados de gestión.
Otro apunte rápido. El FROB, si finalmente se aprueba, como decimos, es el Fondo de Reestructuración Ordenada de la Banca. Lo lógico es que sea ordenada, ¿es que se podría hacer de otra forma?. Pues quizá sí, a tenor de cómo presionan los presidentes de las Comunidades Autónomas para no perder poder financiero. Y es que, además de intentar sanear a buena parte de las entidades, especialmente Cajas de Ahorro, aquí se está jugando otra cosa: cómo retirar atribuciones y competencias a las autonomías y devolvérselas al Gobierno Central por primera vez desde que se aprobó la Constitución. Algo difícil cuando más de una Comunidad considera que las Cajas de Ahorro son de su propiedad, que no lo son, por cierto, y buscan controlarlas, aún más, hasta reconvertirlas prácticamente en la nueva Banca Pública Regional.
Sigue al dinero
El guiso del paro
Diego es uno de los vecinos del barrio. Cuenta con unas manos tan grandes que si fuera “yanqui” no necesitaría guantes para jugar al béisbol. Durante años ha sido un especialista de la construcción. Se ganaba bien la vida como escayolista. Todo un maestro. Hace medio año se quedó en el paro. No encuentra ningún empleo después de haber visitado decenas de obras y de empresas. Hace un mes, incluso, se interesó por un puesto de trabajo, aunque había que trasladarse a Marruecos. Llegó tarde. Ahora se plantea si hay alguna posibilidad en Guinea Ecuatorial siguiendo los pasos de Francisco Hernando “El Pocero”.
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Ignacio Rodríguez Burgos
El mundo de la economía es quizá el más cambiante de la sociedad. Lo vemos en nuestros días y así ha sido también en el pasado. Históricamente los comerciantes, mercaderes y trabajadores fueron los primeros en abrir caminos, descubrir rutas inexploradas y establecer nuevas ideas. El mundo cambia cada 24 horas y la economía cada menos. Este Blog sólo intenta reflexionar sobre estos cambios, hacer preguntas y, si se puede, encontrar alguna respuesta.
* Ignacio Rodriguez Burgos es Redactor Jefe de la Sección de Economía de Onda Cero



